El libro tipo enciclopedia.


“Aquí está el libro” me dijo mientras sacaba una enciclopedia de su bolsa. Parecía una enciclopedia de aquellas que vos comprabas por abonos, de las que pasaban ofreciendo a la puerta de tu casa con no sé cuántos volúmenes. Una de esas parecía. Pegué el grito de la pura emoción cuando lo vi sobre la mesa.

Finalmente nos habíamos logrado reunir ésta toroleca llevaba dos semanas llamando por teléfono para que  le dieran el santo y seña de dónde ir a recoger el paquete, el encargo, el obsequio. Porque hasta cuando lo vi supe que era un libro. No, no, mentira cuando hablamos por teléfono para ponernos de acuerdo en dónde reunirnos y la hora entonces supe que el obsequito que me había enviado Ana Silvia Monzón desde Guate era un libro. Porque la chula no quiso decirme qué era. Ni que boba fuera va, sorpresa es sorpresa, ¡y vaya  que me la dio!

Ana Silvia aprovechó que una familia amiga –de ella- que fue de vacaciones a Guate y que vive en Chicago le hiciera la pala de traerme el obsequio que al tantearlo le calculé mínimo tres libras de peso. No, si no estoy mintiendo aquello parece una enciclopedia de las británicas que valían mil doscientos quetzales y que abonabas al  mes un tostón.
En la portada del libro leí al chilazo: NOSOTRAS LAS DE LA HISTORIA así en mayúscula. Me dio por reír no podría ser otro libro, tenía que ser ese, obviamente esa calidad de investigación, entrevistas, puntos de vista y prosa.

El día de su publicación leí algunos artículos que hablaban del esfuerzo que realizaron quienes llevaron a cabo semejante empresa y también de la  calidad de trabajo y empeño puesto en la “enciclopedia pero de la historia de mujeres en Guatemala a través de los años”.
Con el prólogo de Carolina Escobar Sarti ya sólo ahí se ve la calidad del libro. Y con la participación de muchas mujeres de diferentes clases sociales, etnias, edades, profesiones y oficios. El primero que veo como producto guatemalteco hecho por mujeres.
Pero no escribiré del libro porque apenas lo he hojeado y sería una tontera ponerme a comentar de algo que no he leído. Pero de que me lo devoro me lo devoro.
Se nos fueron los minutos sentadas en un “Mac” de Chicago, un pie de manzana nos sirvió para tapar el hoyo de la muela mientras conversábamos: doña Tere, su hijo Guayo mi hermana Pelu y yo. Entre que hablando  de nostalgias, de desempleo, de migración, de añoranzas, de economía y del presente invierno.
Dos guatemaltecos más que conocimos mi hermana y yo dentro de esta gran urbe en donde hay miles de paisanos y paisanas. De la asimilación de una tierra extraña, del  clima de las circunstancias. De la enorme barrera del inglés para quienes venimos a ésta tierra sin saber el significado de la palabra “hola”.

Empezar de cero, aquí venís vos a empezar de cero. Aquí no importan profesiones, apellidos, conectes, contactos o mordidas. Eso es emigrar circunstancialmente los famosos papeles sirven a veces sólo para treparte al avión e ir de visita a tu país de origen, porque el tenerlos no te garantiza un trabajo en tu profesión –si es que la tenés- o un sueldo “estable”.  Hay quienes tienen licencia para conducir automóvil y por temor a manejar por las calles utilizan el tren o el autobús y hay otras que su único medio de transporte posible es el automóvil y tiene que conducir aunque no tenga licencia del Estado.

Así de colorico es el destino y las circunstancias de camaleónicas.

¿Cómo le hicieron con el inglés? nos preguntó doña Tere. Mi hermana contestó que ella había estudiado el idioma cuando vivía en Guate. Y la chonita que está escribiendo este tushte  se fue de reculada entre el puñado de recuerdos, después de somatarme la shola contra la pared no sé cuántas veces por no sé cuántos años,  le metí zancadilla al idioma por medio de la lectura y ahí voy hablándolo al pedalazo pero sigo intentando ya que es labor de todos los días y como diría mi abuelo: “la necesidad tiene cara de chucho”.

A los encargados de entregar el libro les sorprendió saber que Ana Silvia –doña Silvia diría doña Tere, y yo de gran abusiva le clavé el vos a la Chula- y esta re cleta no se conocen personalmente, le maravilló saber que nuestra comunicación es a base de correos electrónicos. Habrá pensado: “ve que par de locas una andarle mandando cosas molestando gente y la otra atravesando la ciudad para ir a recoger el mandado”.

Mientras hojeo el libro me doy cuenta de la cantidad de fotografías que tiene, la forma viva de ilustrar el trabajo de nuestro género, entre que maquiladoras, vendedoras ambulantes, prostitutas, homosexuales, profesionistas, las mujeres en la lucha clandestina –las llamadas guerrillera-  hay de todo una gama enorme de talentos. Más que talentos puedo observar mientras paso las hojas el avance que hemos tenido como género en algunos puntos pero también el peligro que seguimos corriendo al ser las abusadas física y psicológicamente viviendo dentro de una sociedad patriarcal machista. Como dije anteriormente no puedo hablar –escribir- sin haberme deleitado de semejante obsequio.

Muchas gracias doña Tere y su hijo Guayo por haber traído el mandado y gracias a vos Chula por  ayudarme a crecer, ese libro huele a  nuevo, a historia, a género, a lucha a dignidad.

Posdata: Por ahí que estás en la página 146 Doctora en Sociología Ana Silvia Monzón exponiendo el tema de la Participación Social y Política.

Ilka.
Enero 23 de 2012.
Estados Unidos.
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